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El futuro del reparto de mercancías, todo un reto para la sostenibilidad urbana

En Madrid se calcula que hasta el 40% de los vehículos que circulan son de reparto de envíos. Por eso, surge la necesidad de buscar alternativas no contaminantes, con cero emisiones o el conocido como ‘shipment zero’. Ya se están poniendo en práctica algunas soluciones centradas en la llamada ‘última milla’.

Mientras que el teletrabajo y la apuesta por el transporte público ha aligerado el tráfico del centro de las ciudades, una nueva tendencia lo ha colapsado. El reparto de compras online y otras mercancías ha llenado ese hueco dejado por los traslados diarios particulares y está suponiendo un problema en algunas ciudades como Nueva York o Amsterdam. El comercio electrónico está en pleno auge en todo el mundo, especialmente desde que el confinamiento empujó a millones de personas a comprar a través de internet. Ocurrió en todo el mundo, y España no iba a ser menos.

Cada vez son más los ciudadanos que apuestan por la opción ‘online’ a la hora de realizar sus compras. “En Madrid, por ejemplo, se reparten entre 300.000 y 400.000 paquetes diarios y entre el 30 % y el 40 % del tráfico de la ciudad lo generan los vehículos de reparto”, explica Rafael Villa Martínez, profesor de Ciencia del Transporte y Logística de la Universidad Camilo José Cela y responsable de logística de Metro de Madrid, que explica que hasta el 30% de las emisiones del transporte corresponden a la distribución.

Por eso, son muchas las empresas y administraciones públicas que buscan la forma de llegar a la logística sostenible. Esto pasa, como señalan muchos expertos, por centrarnos en ver cómo funciona la última parte del reparto y hacerlo más eficiente. Las mercancías salen de un proveedor, llegan a un centro de distribución y es entonces cuando deben llegar a los domicilios. Este último tramo, conocido como la ‘última milla’, es el que más emisiones genera, muchas veces por la falta de planificación, por la urgencia del reparto o por la dispersión de algunas poblaciones.

“A las empresas les gustaría ir más rápido de lo que van, pero es que todo esto se ha adelantado cuatro años con la pandemia. El tema de los drones es un poco ciencia ficción. Puede ser útil cuando la legislación lo permita en los países y en extensiones de terreno grandes a las que sea difícil llegar, pero en ciudades grandes o muy habitadas es inviable”, explica Vila Martínez.

Bicicleta, taquillas o recogida en tienda

Tal y como señala el BBVA, socio del Foro de Empresas por Madrid, algunas de las alternativas ya están en marcha. Por ejemplo, potenciando que los consumidores compren online pero recojan la compra en el local. Es una estrategia recogida por empresas grandes y con muchos locales para facilitar la visita. Otra idea es la de las llamadas “tiendas oscuras”, mitad almacén y mitad supermercado, donde grandes marcas de alimentación preparan sus pedidos y desde allí reparten.

El reto de disminuir las emisiones que se generan con el reparto de mercancías se ha afrontado mediante pequeños centros locales de distribución radial que se reponen en horario nocturno. También se han generado servicios de logística en bicicleta, reparto con vehículos eléctricos, paquetería en transporte público y taquillas inteligentes en espacios públicos o privados (Foto: BBVA).