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El Ayuntamiento anuncia un nuevo paquete de medidas para mejorar la calidad del aire de Madrid

Las restricciones al tráfico no son suficientes. Al veto a las calderas de carbón en 2022 se une ahora la obligatoriedad de que a partir de otoño los edificios de nueva construcción sean sostenibles, el control a los tubos de escape o que los macroeventos reduzcan su impacto ambiental.

La nueva Ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad que prepara el Ayuntamiento de Madrid y que modificará la Ordenanza General de Protección del Medio Ambiente Urbano, un texto de 1985, pretende preservar y mejorar la calidad del aire de la ciudad, proteger la salud y el medio ambiente y promover la eficiencia energética y el uso de energías renovables.

Al veto a las calderas de carbón en 2022, la futura normativa añadirá la obligatoriedad de que los edificios de nueva construcción sean sostenibles, el control a los tubos de escape o que los macroeventos sean sostenibles.

En lo que se refiere a los edificios de nueva construcción, se prevé que, sean del tipo que sean (viviendas, oficinas…) a partir de otoño tengan puntos de recarga eléctricos y espacios reservados para el autoconsumo. Es decir, deberán tener espacio para instalar placas solares y, si no es posible, poner en marcha un sistema de generación distribuida. La cuestión es que tienen que lograr un consumo de energía «casi nulo» mediante energías renovables generadas ‘in situ’ y exigiendo una calificación energética mínima de B (A en el caso de los edificios municipales).

Otra de las medidas previstas es que la policía podrá inmovilizar a los vehículos que emitan humos de `especial intensidad´ cuando esté activo el protocolo antipolución o se dificulte la visibilidad a otros conductores. También en el caso de que los conductores se nieguen a pasar los controles.

Este proyecto de ordenanza también recoge que los grandes eventos que se celebren en la ciudad, cuya asistencia sea superior a 5.000 personas tendrán que contar con una memoria de impacto ambiental con medidas preventivas y compensatorias por contaminar.

A todo ello hay que añadir un plan de movilidad sostenible y de gestión de residuos que procurarán que «haya el menor impacto a la calidad del aire y la sostenibilidad de Madrid», según ha afirmado en declaraciones a la prensa Borja Carabante, delegado del área de Medio Ambiente y Movilidad.

Se prevé que tras el visto bueno del pleno la nueva Ordenanza entre en vigor después el verano.