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Madrid quiere convertir en Patrimonio de la Humanidad su corazón más histórico y cultural

Madrid quiere entrar en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO con el conjunto “Paseo del Prado y el Buen Retiro, Paisaje de las Artes y de las Ciencias”. Así nos lo contó Mónica Luengo, paisajista y consultora independiente, en “Compromiso Madrid”, el programa del Foro de Empresas por Madrid en M21 radio.

La Comunidad de Madrid ya cuenta con lugares que son Patrimonio de la Humanidad, como el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, la ciudad de Alcalá de Henares o el Palacio de Aranjuez. La capital, sin embargo, todavía no tiene ningún lugar registrado en la prestigiosa lista de la UNESCO. Pero esto puede que cambie pronto.

 

Una de las últimas ediciones del programa de la Emisora Escuela M21 Radio “Compromiso Madrid”, que nos pone al día sobre la actualidad del Foro de Empresas por Madrid, se centró en esta candidatura, donde las administraciones de la ciudad de Madrid, la comunidad, así como el Gobierno central, tienen en marcha con el nombre de “Paseo del Prado y el Buen Retiro, Paisaje de las Artes y de las Ciencias” para que este eje madrileño pase a ser considerado Patrimonio de la Humanidad a partir de 2020.  Al contrario de lo que se suele imaginar, ello no implicará la dotación de ayudas económicas para preservar el buen estado del sitio, sino el compromiso del Gobierno de cuidar el espacio para que generaciones futuras de toda la humanidad puedan disfrutarlo.

 

En febrero de 2019 Madrid tendrá su próxima cita con los examinadores de la UNESCO. En ella, Madrid deberá demostrar que, por una parte, el Eje Prado-Retiro cuenta con lo que se denomina “valor universal excepcional”; es decir, con algo singular cuya importancia trasciende más allá de sus fronteras, y, por otra, que el Gobierno es capaz de asumir la responsabilidad de conservarlo.

 

Entre los argumentos alegados para defender esta idea se da especial importancia al hecho de que el Paseo del Prado es “el primero de los paseos arbolados que se hacen en la Europa moderna”, según apunta Mónica Luengo, paisajista, consultora independiente -pues no forma parte de ninguna de las administraciones involucradas (municipal, regional y estatal)- y coordinadora del expediente de Madrid en esta candidatura.

 

“El Paseo del Prado constituye el primer espacio verde que se acondiciona para que los ciudadanos paseen, se entretengan, oigan música y disfruten de la naturaleza. Y esto, en 1540, que es cuando se creó, supuso toda una novedad”, arguye Luengo.  Más tarde, Carlos III haría una transformación urbanística que convirtió el Paseo del Prado en un modelo de referencia, implantado posteriormente en otras posiciones ultramarinas de la Corona Española. Así, el modelo se copiaría en ciudades como La Habana, Lima o México -entre otras-, donde se instalaron espacios de recreo a imitación del Paso del Prado, detalla esta experta.

 

Ya desde el principio, este enclave guardaba un estrecho vínculo con las artes. Por ejemplo, Luengo señala que el Palacio del Buen Retiro -ahora el barrio de los jerónimos- era el depositario de una colección real, que dio origen a lo que hoy es el Museo del Prado. Respecto a su relación con la ciencia, fue con la llegada de Carlos III que se decidió situar la ciencia en el lugar de recreo del pueblo para que, al mismo tiempo que disfrutara, aprendiera. A juicio de Luengo, esta idea de acercar la instrucción al lugar donde toda la ciudadanía va a disfrutar “parece completamente contemporánea”.

 

Y ello ha conferido al Eje tal poder en la capital española que hoy se reúnen allí las representaciones más importantes a nivel político y económico, como el Congreso de los Diputados, el Ayuntamiento y la Bolsa de Madrid, entre otros.  “El Paseo se ha convertido en un espacio vivo, de libre expresión, donde hoy vamos los madrileños a celebrar las victorias tanto del Real Madrid como del Atleti, a manifestarnos contra el terrorismo, a reivindicar el movimiento feminista y el orgullo gay, a correr una maratón… Es un espacio que todos los madrileños sentimos como nuestro”, recalca esta especialista.

 

Ahora, en febrero de 2019, Madrid tendrá que demostrar que es capaz de gestionar y preservarlo. “Nos queda que vengan a examinarnos, y que vean que tenemos los deberes hechos”. Si Madrid pasa a formar parte de la lista de la UNESCO, posteriormente también habrá un seguimiento periódico, para comprobar que la gestión sigue siendo eficiente.  La candidatura será una de las treinta y pocas que se admiten a trámite cada año pero no consiste en una competición, sino que cada expediente se evalúa con independencia del resto. De ingresar en la lista, “conseguimos el orgullo de tener este patrimonio y la satisfacción de compartirlo con el resto del mundo”, algo que, para Luengo, encaja en la cultura de bienvenida de Madrid. También se incrementaría el turismo, pero sobre todo se lograría la conservación del lugar.

 

Este mes de octubre, además, se ha creado un Consejo Cívico Social, que agrupa a asociaciones de vecinos, comerciantes, empresas, a la presidenta del congreso, de la comunidad, a la alcaldesa, al Museo Reina Sofía, a la Iglesia, al ejército, etc. “Todos juntos nos hemos sentado, dispuestos a trabajar para que este lugar esté conservado. Y hace falta irnos empujando unos a otros. Compartimos una visión común que no solo es buena para los madrileños, sino también para los que vienen aquí y para los que están fuera, porque podemos enseñarles este modelo de cooperación y transparencia. Sólo nos queda que sea eficiente, pero lo iremos consiguiendo”, agrega Luengo.

 

Además, el proceso de la candidatura ha conseguido otro logro: la unión de tres administraciones distintas, gobernadas por tres partidos diferentes, en apoyo a este proyecto. Con todo, si el Eje del Prado-Retiro no entra en la lista de Patrimonio de la Humanidad en esta próxima cita, Luengo recuerda que “no hay que desanimarse”: “Hay sitios tanto dentro como fuera de España que han tardado muchísimo en ser reconocidos por la UNESCO. Si en el año 2020 tenemos algún fallo, tenemos la oportunidad de mejorarlo”, concluye.

 

En la web de Radio 21 está disponible el podcast completo de este programa, emitido el 26 de octubre.